I.I.Q.Q
Hoy hablaré acerca del cielo y del infierno, el gran buscado y el gran temido.
Muchas personas creen que existe un lugar perfectamente preparado para aquellos que se han merecido una gran recompensa, y por supuesto otro, diseñado para los malvados.
Supuestamente tú mueres, y hay un señor, o algo, que te dice, “tú has sido bueno te toca allí, tú has sido malo, te vas allá”. Ah, y el otro supuesto lugar para los que han sido regulares, que ni muy buenos, ni muy malos.
Pero luego se complica más aún, porque claro, dependiendo de tu religión, en el cielo habrá angelitos cantando, mujeres hermosas, grandes guerreros… Y para el infierno, con casi todas ellas te quemas por siempre y ya está… Que digo yo, si te quemas todo el tiempo te deshaces, podrían haber inventado ya que están la continuación, que podría ser en plan, luego te reconstruyes de tus propias cenizas mezclado con barro, te reestructuras y te sigues quemando… Por ejemplo.
Supuestamente los que van al cielo son aquellos que se han pasado la vida sufriendo, negándose prácticamente cualquier cosa y siguiendo unas leyes muy raras. Es decir, los que han vivido en el miedo…
Y los que van al infierno son aquellos que en vida hicieron lo que les vino en gana…
Es decir, que nos hacen creer que aquellos eternos sufridores que no hicieron nada por dejar de sufrir en vida, irán a un lugar para no sufrir nunca más. Y los que no sufrieron en vida, sufrirán luego… Hmm, no, si, por lo menos interesante es… Pero, ¿Quién se cree esto? ¿Qué persona en su sano juicio es capaz de pensar, que alguien con grandes cantidades de miedos, de sufrimiento y deslealtad a él mismo, va a pasar 80 años sin haber aprendido a ser feliz y lo que es la felicidad y la paz, y de repente se muere, se le abren los cielos y se lo llevan a un sitio muy bonito para que lo ensucie con su sufrimiento? ¿Y cómo se piensa que una persona, que está en paz consigo mismo y es feliz durante toda su existencia, se muere y por no haber seguido unas leyes que vete tú a saber quién las escribió y por qué, vaya a ir a un lugar de eterno sufrimiento? ¿Pero esto qué es? ¿A nadie le da por pensar que esto no tiene coherencia alguna? Ya respondo yo… pues no, a casi nadie. Bien, así no son las cosas…
El cielo y el infierno, no se gana ni se pierde, no vas a llegar allí porque te levantes cada domingo a las siete de la mañana para escuchar a un señor al que luego le vas a contar cada intimidad de tu vida, o no vas a ir porque hayas robado un pan si tu hijo no tenía qué comer. No. El cielo y el infierno no es un lugar, es un estado. No hace falta que mueras para estar en el infierno, o para sentir el cielo en cada momento de tu vida. Yo he estado en los dos, y en sus intermedios, y no he muerto nunca de esta vida… Y os puedo asegurar que estás en el infierno cuando te llenas de penas, de amargura, de tristeza, de odio, de miedo… Allí no hay fuego que queme, solo hay oscuridad que hiela, la energía es tan densa y está tan parada que no ves nada, no sientes nada más que cada miedo, dolor, o pesar de tu alma. En ese estado, ojalá pudieras sentir por lo menos calor de un fuego. Y la gracia, es que simplemente queriendo salir, sales, pero estás tan perdido, tan cegado por aquello a lo que no le ves salida, que tienes la puerta en tus narices y no te quitas la venda de los ojos.
Y el cielo… El cielo está aquí mismo, y también allí, está donde vayas. ¿Alguna vez te has parado a mirar el mundo con ojos inocentes viendo toda su belleza? ¿Te has sentado en la orilla de un río, mirando la inmensidad de la tierra y el cielo? ¿O has paseado en medio de una tormenta, y al llegar a casa te has dado un baño caliente, dándote cuenta de las sensaciones que experimentas? ¿Te has sentado en un jardín de madrugada observando la luna como surca el cielo? ¿Qué más belleza que estar en paz y en amor y observar el Todo?
Sobra decir que cuando mueras, te encontrarás contigo mismo y con tu propio nivel energético, igual que siempre… Por mucho que sigas todas las reglas que quieras y te pases la vida sacrificándote, si vives en el miedo y el dolor, cuando mueras, estarás en esa frecuencia de la energía. Y si vives en paz y amor, estarás en esa otra. Así de simple.
Entiendo bien que cuando no sabes salir del dolor, todo esto suena a chino, pero no es difícil, y lo digo en serio. Mira lo que te hace sentir bien, e ignora lo demás, es muy sencillo.
Imaginemos que tienes ansiedad y es muy fuerte, y te bloqueas, solo quieres que pare, y la rechazas. Es más simple que te pares y la sientas en toda su magnitud, no puede matarte… Solo es ansiedad, solo es miedo. Mira a tu miedo a la cara y dile, “y ahora ¿qué?” ¿No ves que tú lo has creado? Vive en ti, eres tú, y tú por mucho que te hundas en el agua, vas a salir a respirar cuando te quedes sin aire. No puedes matarte a ti mismo solo con tus propias emociones, entonces, ¿qué temes?
Todo está en ti, nada ha salido nunca de ti, todo está ahí dentro. Si sientes miedo, siéntelo, y luego permítete a ti mismo sentir algo grande, algo bello, tú puedes, búscalo porque está en ti.
Y si necesitas un aporte extra, créalo. Si quieres sentirte que estas en el cielo, y para ti el cielo es un lugar lleno de nubes, donde serías un angelito con el culo al aire que está cantando, créalo. Llena una habitación de algodones, desnúdate y tírate ahí a cantar. ¿Dónde está el problema? ¿Quieres saber qué se sentiría?, pues solo hazlo, quizás con esa experiencia seas capaz de sentirte lleno y puedas atraer más felicidad a tu vida.
Una vez pensé, que bello seria dormir en el cielo, rodeada de estrellas. Y lo hice. No solo tenía el techo de mi habitación lleno de estrellas luminiscentes, sino que, pareciéndome poco, y no lo suficiente realista para mí, pinte tres folios de pintura fluorescente, y una a una dibujé y recorté estrellitas de todos los tamaños que quise, y luego las pegué a mi mosquitera creando así un cielo lleno de estrellas que, si yo me movía en mi cama, podía verlas allá donde mirase, y con distinto movimiento ya que eran superficies separadas. Y en ese momento, en una de las etapas de mi vida que más lo necesite, yo cada noche podía dormir en el cielo.
Encuentra tu cielo, entra en tu paraíso, está en ti mismo, siempre ha estado ahí. Busca en tu interior, y sumérgete en tu amor y tu paz, está ahí mismo, encuéntralo y abrázalo, y habrás traído el cielo a la tierra.
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